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  • Foto del escritor: FRANCISCO TIJERINA ELGUEZÁBAL
    FRANCISCO TIJERINA ELGUEZÁBAL
  • 11 ene 2023
  • 2 Min. de lectura

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Percepciones Francisco Tijerina Elguezabal


“A veces, el silencio es la peor mentira” Miguel de Unamuno

Silencio ruin, silencio cómplice, silencio lleno de impunidad que da para mucho en qué pensar. A más de un mes y medio de que 250 asistentes a una boda y otro número indeterminado de huéspedes del Hotel Ambassador resultaron intoxicados, es fecha que las autoridades de Nuevo León no han dado a conocer la causa del suceso y mucho menos si fueron aplicadas sanciones a los responsables. Como en los viejos cuentos de brujas: “Nadie sabe, nadie supo” y por lo que se aprecia “nadie sabrá”, la realidad de aquel fatídico sábado en el Ambassador en el que una boda estuvo a punto de terminar en tragedia. Primero suspendieron las operaciones del restaurante y cocina del conocido hotel, luego pasaron los días; después clausuraron el hotel completo y de la nada lo volvieron a abrir sin dar ninguna declaración. El silencio abre la puerta a la especulación, misma que no puede ser otra que un arreglo indebido. Lo primero que debería estar aclarado, desde hace ya muchas semanas, es el dictamen de las autoridades de Salud que con simples análisis clínicos y una investigación somera entre los asistentes, podría dar con la causa que provocó la intoxicación masiva, pero hasta ahora siguen callados. Además, con ese elemento en mano, el Ministerio Público debería actuar en consecuencia e imponer las sanciones a que hubiere lugar al o los responsables. Pero apostar al olvido es deporte que se ha puesto de moda en México y especialmente en Nuevo León. En ese mismo cajón están las muertes de varias mujeres, Debanhi incluida, y un montón de delitos del que nadie sabe absolutamente nada. El silencio es en si mismo una forma de comunicación, una actitud, una respuesta que no dice nada y al mismo tiempo dice mucho. ¿A quién y por qué protegen nuestras autoridades? En un caso tan sonado los nuevoleoneses merecemos conocer la verdad, saber con exactitud

lo que ocurrió y conocer el castigo impuesto a los responsables. El informar y castigar a los responsables no es un favor que nuestras autoridades nos hacen, es una responsabilidad que tienen para con la sociedad y es clarísimo que están faltando a ella, convirtiéndose en cómplices de la comisión de los delitos que hubiere en el citado caso. “No hay crimen perfecto” dice el refrán y tarde o temprano se conocerá la verdad de este caso, como también se sabrá a quién, cuándo, cómo y con cuánto, le taparon la boca para ocultar lo que pasó ese día en el Ambassador. Cuestión de esperar.

 
 
 
  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 11 ene 2023
  • 2 Min. de lectura


José Luis Elizondo T.



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La violencia en nuestro país constituye la peor crisis nacional en materia de seguridad. Los homicidios dolosos se multiplican en el territorio nacional, donde hay más muertes violentas en un fin de semana que en el frente de batalla en Ucrania.


En el año recién terminado, de acuerdo al portal www.TResearch.Mx, se registraron 30,748 homicidios, para sumar en los primeros cuatro años de este sexenio 143,639 muertes violentas.


Reconozco que no es un problema que se haya generado en este gobierno, porque en los sexenios anteriores también se han registrado cifras aterradoras de homicidios, y aunque se han creado buenos programas para promover la cultura de la paz, como el Programa Nacional de Prevención del Delito y la Violencia, el Programa de Fortalecimiento de la Seguridad Ciudadana, o el Programa de Atención a Víctimas, por citar algunos, los resultados no se ven en ninguna parte.


Un alto porcentaje de esta violencia es generada por las células de narcotraficantes que pelean territorios y mercados a sangre y fuego. La captura de Ovidio Guzmán, así como la fallida aprehensión en 2019 son un ejemplo del poder de fuego que tienen los poderosos cárteles de la droga, pero también de la amplia base social que han logrado acumular con el paso de los años.


Los narcocorridos, las películas y series de televisión que explotan el lado humano de los capos, entregado medicamentos o despensas a los necesitados, el fervor y la veneración a supuestas figuras protectoras de narcos, como Jesús Malverde o la Santa Muerte, han cambiado la visión que tienen algunos sectores de la población de los capos a quienes, en lugar de juzgarlos como delincuentes, se les considera como héroes en sus comunidades.


Antes los niños decían que de grandes iban a ser policías, ahora juegan a que son sicarios al servicio de la delincuencia organizada. Bueno, ¿hasta dónde hemos normalizado a los capos? que hasta un jugador profesional de futbol en el equipo Cruz Azul organizó una fiesta temática para el cumpleaños de su hijo, con el tema de narcotraficantes. Claro, le costó la chamba.


Argumentar que el apoyo al narcotráfico ha crecido por la creciente desigualdad, tampoco es del todo cierto.


En su libro “Breve Historia de la Igualdad” del afamado economista francés Thomas Piketty, señala que el mundo en la década de 2020, por muy injusto que parezca, es más igualitario en muchos aspectos que en 1950 o 1960, y a su vez en estas décadas había más igualdad que en 1850 o 1870.


Concluyo, la violencia homicida, por lo visto, no tiene una raíz económica, sino cultural. No se le ataja regalando dinero sin ton ni son. Cuatro años con esa práctica no ha reducido en lo más mínimo la ola de terror y muerte. Es necesario que, desde las escuelas, en las familias, en los centros de trabajo y en las creaciones musicales o cinematográficas, se emprenda una intensa y permanente campaña por una cultura de la paz.


Será un proceso largo que no se debe detener, mientras tanto, nuestras fuerzas armadas deben seguir resguardando la soberanía y la seguridad nacional que se ven constantemente amenazadas por el crimen organizado.


 
 
 
  • Foto del escritor: FRANCISCO TIJERINA ELGUEZÁBAL
    FRANCISCO TIJERINA ELGUEZÁBAL
  • 8 ene 2023
  • 2 Min. de lectura

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Percepciones Francisco Tijerina Elguezabal


“Del plato a la boca, se cae la sopa” Refrán popular

El Gobernador Samuel García dio ayer por concluido el pleito que se traía con el Congreso del Estado al afirmar que mañana estará enviando al Legislativo su propuesta de Presupuesto de Egresos 2023. Fiel a su estilo, será este el mejor, el nunca antes visto, el “non pelustra”, el “quítate que ahí te voy”, presupuesto de la historia, sin embargo aún falta ver cómo lo reciben, entienden y evalúan los diputados para saber si le dan su aprobación o le van a enmendar la plana y, entonces sí, ver cómo reacciona don Samuel. Sin embargo el pleito no se centra únicamente en el presupuesto, hay además que ver si el Periódico Oficial recibe las notificaciones de acuerdos celebrados en el Legislativo y si se publican todos los que están pendientes para poder, ahora sí, zanjar las diferencias que mantienen distanciados a ambos poderes. Y sí, puede que ya hayan arreglado el presupuesto y con ello calmar los tambores de guerra de los alcaldes, sin embargo aún no han dicho “esta boca es mía” en el tema del Fiscal y aunque ya se hayan puesto de acuerdo en un punto, faltan por ver los demás y como no tengan planchados todos los asegunes, volverá a empezar la metralla y con ella el distanciamiento, de manera que esto no se acaba, hasta que se acaba. Ojalá y que la buena voluntad manifestada para resolver el entuerto económico se extienda para arreglar todos los conflictos políticos y así todos vuelvan a trabajar en beneficio del estado. Veamos si en esta ocasión se respetan los acuerdos, no hay rajaderas y todos cumplen su palabra.

 
 
 

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