• HÉCTOR GONZÁLEZ GONZÁLEZ

La vida de un periodista


Si los narcos asesinaran solos a los periodistas, la justificación no estaría completa. Tiene que haber una relación con el poder político que es el que más perdería si se les quita la máscara. Los narcos quieren salir del anonimato, que se diga que ellos son cabecillas del cartel equis y hasta pagan para que les compongan corridos musicales para que los vistan de héroes populares. Por eso es que cada vez que la vida de un periodista se pierde se prende la sospecha de que pisó callos políticos. Una de las últimas vidas de un periodista cegada por las armas de alto poder fue la de Javier Valdez, quien con sus denuncias sobre los daños del narcotráfico en las familias y en los estados era cada vez una amenaza mayor pues sus escritos trascendían las fronteras de México y, por lógica, exhibían el matrimonio de muchos funcionarios públicos con los traficantes de drogas. La muerte de Javier Valdez se suma a otras más cuyo sacrificio empieza a unificar a los a veces muy divididos periodistas y como siempre destacan entre quienes gritan el ya basta de muertes las mujeres, organizadoras de las protestas junto a compañeros que al fin van dejando su individualismo. Es peligroso el oficio en otras áreas del país y podría sentirse ese peligro en nuestra entidad escenario de diferencias cada vez más sangrientas de varios grupos de envenenadores. Ya no queremos más víctimas. Zapateros a sus zapatos. prensahg@hotmail.com


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15 Segundos | Periodismo Político en Monterrey, Nuevo León.