• Raúl A. Rubio Cano

Huracanes en territorio político desgastado


La ciudad Metropolitana de Monterrey puede ser barrida por poderosos huracanes, que año con año, el Cambio Climático va conformado; el caso de Tabasco, es sólo la referencia en cabeza ajena de una realidad de muy alta destrucción urbana que nos espera, a la cual poco caso se le ha puesto por los últimos gobiernos. La ignorancia en este tema es patética y sólo se le había visto a esta realidad catastrófica en ascenso, como una forma de obtener jugosos dividendos con la aplicación del FONDEN por la clase política en turno y por empresarios del ramo de la construcción; el caso multimillonario que dejó la destrucción del Huracán Alex, es para escribir una historia de corrupción de varios tomos, miles de millones de pesos fueron a parar a unas cuantas manos, afortunadamente, el gobierno de la 4T ya eliminó esas raterías que se venían practicando a través del FONDEN y ahora, el manejo de los dineros de las reconstrucciones será en forma directa con las dependencias del mismo gobierno Federal. Sin embargo, ante lo que se avecina, es urgente que el gobierno de la 4T no sólo tome medidas para reconstruir lo que los fenómenos naturales van destruyendo, mismos que han sido potenciados por la acción humana y, ahora nos ha llevado a eso que llamamos Cambio Climático, y por lo tanto, ante ello estamos obligados a pensar en cómo vamos a enfrentarnos contra esa realidad de alta destrucción que está por llegar, sobre todo en la temporada de huracanes. Basta señalar que ante la presencia del huracán Delta en los primeros días del pasado octubre en el sureste mexicano (el huracán más poderoso de los últimos 15 años, después del Wilma), pudo haber sido de un impacto impresionante, si no hubiera llegado al noreste mexicano, frente frío del Norte de América; sin embargo, sus aguas depositada en las montañas de Guatemala y Chiapas, trajo los masivos escurrimientos días después sobre Tabasco y obviamente, la gran destrucción que se vive. Otro huracán poderoso en estos días, ha sido el Lota que, observando fotos del satélite de la NOAA, casi era del tamaño de Centroamérica, impactando severamente a Honduras y Nicaragua y también a Colombia, depositando igualmente, parte de sus aguas a Guatemala y Chiapas, convirtiendo ambos huracanes a los ríos Grijalva y el Usumacinta, en dos poderosos drenajes hídricos que siguen afectando a Tabasco y ello, ha obligado además de las acciones de rescate de la población y sus patrimonios, a plantear un nuevo modelo de manejo hídrico y de desarrollo económico y bienestar en la zona, que rompa con décadas de extractivismo agrario, petrolero, de asentamientos humanos sin planeación alguna, a conformar un gran Plan para esta nueva realidad y donde, los gobiernos de décadas anteriores habían desatendido y en todo caso, generado un saqueo impresionante de bienes naturales y recursos económicos en beneficio de una casta privilegiada. El próximo 3 de diciembre el presidente López Obrador, presentará ese Plan para atacar dicha realidad proclive al desastre natural y al potenciado por la maldad de unos cuantos. Planteo esta realidad del sureste mexicano, porque de no haber tenido frentes fríos recientes, tal vez hubiéramos recibido el fuerte impacto de uno de estos huracanes y nuestra metrópoli nuevamente estaría destruida como en tiempos del Alex o del Gilberto. Tenemos que pensar en un modelo de vida para este tipo de impactos y la convivencia racional con la cuenca del bajo Río Bravo; de respetar la gran fábrica de agua que es el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, no permitir que voraces desarrolladores se apropien de él y por lo tanto, afecten su función de captación; pensar en un sistema hídrico ya no de presas tradicionales, sino de un sistema de retenes y reforestación diseñado científicamente y no para hacer negocio o rapiñas como el caso de Presa Libertad ¿Qué hubiera pasado -si con el huracán Delta se llenaron las presas Cuchillo, Marte R. Gómez y Boca-, y hubiera llegado con presas llenas, Lota? Por eso, urge conformar un sistema de captación e introducción del agua al subsuelo sistemáticamente, desde la Sierra Madre, Desiertos y Valles fértiles, hasta el escurrimiento sin peligro de impactos severos e inundaciones de esas aguas a Tamaulipas y Laguna Madre. Se demanda una verdadera obra Hidrogeológica, antes de que la ciudad metropolitana de Monterrey termine en ruinas por culpa de la ignorancia, brutalidad y raterías de unos cuantos pillos ¡Órale! raurubio@gmail.com

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15 Segundos | Periodismo Político en Monterrey, Nuevo León.