• REDACCIÓN

La lección de Coahuila


La Talacha...

Francisco Cuéllar Cardona....

A bote pronto y al calor de la euforia que da un triunfo tan contundente en Coahuila e Hidalgo, todos creen que el PRI está de regreso y que en el 2021 volverá a ser protagonista y ganador como ocurrió este domingo. La realidad no es así.


La victoria tricolor, sí genera expectativas, sí levanta los ánimos al priismo que estaban sumidos en la depresión y en el desprestigio, pero no deja de ser una ilusión que pasará rápido y hará volver pronto a la realidad a sus dirigentes y militantes.


¿Por qué ganó el PRI en estos dos estados?. Por la sencilla razón que ahí son gobierno, tienen dinero y estructura, y los gobernadores Miguel Riquelme y Omar Fayad aparte de estar haciendo buenos gobiernos, se aplicaron a fondo para hacer valer su poder.


En esos Estados, el PAN está dividido como en el resto del país, y su dirigencia nacional demuestra una vez más su incapacidad y su torpeza para ganar elecciones. Y por lo que hace a Morena, sin cabeza y sin dirigentes, simplemente no es competitivo, y no se pueda ganar desde el púlpito de Las Mañaneras, como pretenden hacerlo; por eso, la victoria priista debe verse como un resultado normal y no lanzar las campanas al vuelo como algunos lo están haciendo. Aun va a tardar para que el PRI, como partido, vuelva a ser un atractivo electoral. Regresará sí, pero aun no es el momento.


Un factor determinante en la aplastante victoria en Coahuila, fue la enjundia que le metió el gobernador Miguel Riquelme, impulsor y protagonista, junto con sus homólogos, El Bronco, Rodríguez Calderón y Francisco García Cabeza de Vaca, de la Alianza Federalista.


El mandatario coahuilense aplicó al dedillo la recomendación que les hizo a los gobernadores aliancistas, el chihuahuense Javier Corral quien les dijo que la mejor forma de debilitar la fuerza política del presidente López Obrador, es atrincherarse en los estados y ganarle las elecciones a costa de lo que sea, y el resultado se vio este domingo en Coahuila, más que en Hidalgo.


En cuanto a Morena, este resultado de Coahuila e Hidalgo, es el mejor indicador para que le bajen a su camorra y a los broncas. Peleados y confrontados no van a ganar ni una regiduría. Deben entender de una vez por todas que AMLO ya no va en la boleta electoral y que no habrá "olas o tsunamis" que los arrastre y los haga ganar como en el 2018. Morena debe operar como partido y no como un Movimiento abstracto donde no hay dirigentes y sí en cambio existen tribus y grupos con fobias ideológicas que hacen daño.


Y por lo que hace a Acción Nacional, la suerte de este partido descansa en sus gobernadores y no en su dirigencia nacional. Marko Cortés, como en su momento lo hizo Ricardo Anaya, solo vive para el negocio y para hacer turismo partidista. La fortaleza del PAN está en los gobiernos estatales, que así como lo hizo Miguel Riquelme en Coahuila, están obligados a cuidar y mantener el poder en sus territorios.


En suma, la victoria priista del domingo, da luz y muestra los caminos a seguir en el 2021. Quien no lo entienda así, entonces que se resigne al fracaso.


Talachazos

LA BRONCA DE ERASMO.-En menudo lío está metido el diputado tamaulipeco, Erasmo González, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de diputados, pues lo están acusando directamente de ser el que contrató y pagó, -obvio que no era su dinero- los cientos de espectaculares en el país para promocionar a Mario Delgado hacia la dirigencia de Morena. Si la Fiscalía para delitos electorales se pone enérgica y se comprueba la acusación, el maderense va a tener que soltar toda la sopa de dónde sacó el dinero y quién se los ordenó. Ya Mario Delgado se sacudió la acusación y dijo que los espectaculares fueron cosa de "sus amigos", y es ahí donde toda la responsabilidad recae sobre Erasmo. Vamos a ver cómo sale de esta, pues no la tiene fácil.

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15 Segundos | Periodismo Político en Monterrey, Nuevo León.