Una moda más


El próximo domingo 4 de octubre será un día inédito para los casi 5 millones de nuevoleoneses. Ese día amanecemos con el primer gobernador que llega al poder sin un partido que lo arrope, pero con una cauda enorme de ciudadanos que lo sigue impulsando a través de las redes sociales.
Jaime Rodríguez Calderón se ha convertido en el personaje político de moda, porque a donde llega o se para, muchos quieres conocer de viva voz su experiencia, su estrategia y sus planes de gobierno.
Hasta ahora, estábamos acostumbrados a que el Gobernador tenía una bancada de su partido en el Congreso del Estado, en las Cámaras de Diputados y de Senadores, además de un grupo de alcaldes electos afines. Ahora el escenario se ha movido. Habrá gobernador independiente, un alcalde independiente y cero diputados independientes de Nuevo León. A nivel federal hay un solo diputado independiente, Manuel Clouthier hijo.
Este dato nos lleva a una primera reflexión: el furor electoral por la causa independiente en las pasadas elecciones no fue tal como lo quieren hacer ver algunos integrantes de la “comentocracia”. De todos los candidatos independientes que se registraron, solo triunfaron dos; en Nuevo León, el candidato gobernador, Jaime Rodríguez y el candidato a la alcaldía de García, César Valdez, quien ganó la elección gracias a su vinculación personal con Jaime, además de que el propio Rodríguez Calderón vive en García y fue alcalde de ese municipio, en cuyo período de gobierno trabajó César Valdez como su secretario particular. Es decir, el triunfo de César es también un efecto del fenómeno político llamado “El Bronco”.
Por lo tanto, el furor electoral independentista se debe más al carisma del candidato y a estrategia electoral que tuvo una enorme penetración en las redes sociales, que a una nueva conciencia política del electorado.
La realidad política y social es que las candidaturas independientes aprobadas en la legislación electoral están apenas emergiendo y aun falta tiempo para su consolidación, aunque nadie debe darlas por fallidas, dado el ejemplo de Rodríguez Calderón.
La jornada electoral del pasado 7 de junio nos confirma dos presunciones, que ya se venía presentando en las elecciones anteriores; primero, que el voto duro es cosa del pasado. El PRI ganó la Alcaldía de Monterrey y de Guadalupe, pero en esos municipios no ganó la candidata del PRI a la gubernatura; igual que en los bastiones panistas; San Pedro, Santa Catarina y San Nicolás, triunfaron sus candidatos a Alcalde, pero perdió Felipe Cantú la contienda por la gubernatura.
En segundo lugar, los resultados del 7 de junio nos confirma que cada vez es más frecuente ver que las elecciones las ganan o las pierden los candidatos, no los partidos políticos, por lo que los partidos deberán poner más atención en la selección de sus aspirantes.
Si bien es cierto que ganar la elección por la gubernatura no fue fácil para las huestes de “El Bronco”, sin embargo, lo difícil apenas empezará el 4 de octubre.
Los retos que tiene sobre sus hombros son de grandes proporciones y las expectativas ciudadanas sobre su capacidad de operación están en las nubes.
Siempre he pensado que gobernar desgasta, y creo que esta no será la excepción. Corresponde al gobernador electo demostrar que tiene un la capacidad de discernir lo que es necesario cambiar y lo que requiere rescatar y conservar del actual gobierno para salir adelante.
Algunos de los principales retos que enfrentará desde el 4 de octubre serán mantener la gobernabilidad con un Congreso que no le es afín, manejar adecuadamente la deuda pública, enfrentar la disminución del presupuesto federal, mejorar la seguridad pública, o al menos mantener los niveles de seguridad actual, combatir la corrupción de manera frontal, mejorar la calidad educativa con el apoyo de los maestros que se sienten lastimados y lesionados en sus derechos por la reforma que está en marcha; enfrentar los poderes fácticos como la CTM, la CROC y los grupos empresariales, entre otros; y ante todo, no perder la brújula para que Nuevo León siga manteniendo el liderazgo nacional que ostenta en diversas ramas.
En fin, falta poco para el 4 de octubre y muchos nuevoleoneses esperan con ansias que el próximo gobernador llegue al palacio de cantera, a pié, en vehículo blindado o sobre el lomo de su caballo Tornado, para cumplir lo que prometió en campaña.
































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