La Gran Vía


Uno puede entender que las condiciones, las circunstancias, los tiempos, los cambios o cualquier otro motivo pueden modificar el rumbo de las cosas y que no siempre las buenas ideas fructifican, pero cuando en tres años todo ha salido mal, suena hasta cínico el empecinarse en mantener la mentira. Aún no llegaba a la alcaldía y Ugo Ruiz ya deslumbraba a los sampetrinos con su proyecto “Gran Vía”, un concepto para transformar la movilidad urbana en el municipio. La “Gran Vía” contemplaba 85 kilómetros de ciclovía, un tranvía o BRT de 13 kilómetros y ampliar banquetas para comodidad de los peatones. A tres años de distancia el proyecto insignia de Ugo ha quedado en nada. Ni ciclovía, ni BRT, ni banquetas más anchas. Igual sucedió con la interconexión de Morones y Lázaro Cárdenas, puro “jarabe de pico”. Por eso extraña que ayer a un mes de concluir la administración, Ugo nos anuncie con bombo y platillo su propuesta de un BRT que vaya de Corregidora en San Pedro hasta Garza Sada en Monterrey. Y más extraña la seguridad que imprime el alcalde sampetrino cuando declara: “Financieramente es soportable y físicamente es realizable”. Los BRT’s que verdaderamente funcionan en el mundo están en carriles totalmente confinados; los sistemas híbridos en los que coexisten vehículos y este sistema de transporte son un fracaso y si no me cree nada más mire la Ecovía. ¿Habrá calculado Ugo cómo hacer carriles confinados de ida y vuelta en Vasconcelos dejando espacio para los automóviles? La empresa Transconsult cobró 5.7 millones de pesos para llegar a esta brillante propuesta que no soluciona absolutamente nada. La compañía inició los estudios en enero de 2014 y supuestamente los concluiría en julio del mismo año; hoy, muchos meses después, nos enteramos de la propuesta y de un contenido que nunca se había mencionado. Nada más por refrescarle la memoria al alcalde, le recordaremos que en mayo del 2014 él se comprometió públicamente a conseguir los recursos para este proyecto y dijo que igual ya había conseguido los dineros necesarios para la interconexión de Morones y Lázaro Cárdenas. ¿Dónde quedó la bolita? Como dicen en el rancho, “ni Chana ni Juana”, pero eso sí, el problema de la vialidad en San Pedro se ha acentuado de manera geométrica y las posibles soluciones se antojan con un alto costo económico, político y social. Heredar a la próxima administración un proyecto por el que pagó casi 6 millones de pesos, que debió haber sido entregado hace más de un año y que no contempla todas las obras y gastos necesarios, es una aberración. El Cabildo y los sampetrinos, además de los diputados locales, deberían exigirle a Ugo y a sus funcionarios el que reintegren de su bolsa ese dinero mal gastado que no ha significado beneficio alguno para el municipio y sus habitantes. ¿No dicen que “os lo demanden”? ftijerin@rtvnews.com
































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