El Metro


Comparado con otras grandes ciudades del mundo el Metro llegó tarde a Monterrey, muy tarde. Faltó visión, dinero, pero sobre todo voluntad política para embarcarse en una aventura prioritaria para la metrópoli. De aquel azaroso inicio de la Línea 1, vino después la Línea 2 para posteriormente dar paso a sus ampliaciones; pero lo que debería haber sido una obra permanente se detuvo. Hoy tenemos Línea 3, pero sin vagones. El Metro es una respuesta eficiente a un pésimo servicio de transporte público en Monterrey, con sus limitaciones y defectos, pero en comparación con cualquier ruta de camiones es seguro, rápido y sin accidentes. Durante la etapa de transición entre la anterior administración y la actual los regiomontanos nos enteramos de una abrumadora realidad: al Metro le hace falta mantenimiento, piezas, vagones, personal, modernización; se abusó de él sin consideración y se planeó mal su crecimiento. Dentro de los rubros del Presupuesto de Egresos del 2016 hoy sabemos que operarán con un margen limitado y pese a ello serán la “aportación” del Gobierno del Estado a un nuevo consorcio de transporte. En días se culpó a los diputados locales del recorte en el presupuesto del Metro. Los legisladores lo negaron. La verdad es que a final de cuentas a nadie le importa de quién es la culpa, como tampoco le interesan los pretextos o motivos, lo único que los usuarios desean saber es que seguirá operando y que lo hará en condiciones de seguridad. Si por el presupuesto se aventaron culpas de un lado a otro, no quiero imaginar lo que ocurrirá cuando suceda una tragedia por falta de mantenimiento, piezas o materiales. El Metro no es un lujo, es una necesidad, es una obra que nunca debe terminar y a la que se le deben dedicar enormes recursos, pero no a capricho de los gobernantes, sino por la convicción de que es la solución al problema de transporte de la metrópoli. ftijerin@rtvnews.com
































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