De las reformas...hay que esperar

Hablar de la Secretaría de Educación es recordar a José Vasconcelos, a Agustín Yáñez, a Mauricio Magdaleno y a otros intelectuales mexicanos que ocuparon ese alto cargo, aunque Madgaleno fue Subsecretario. Y en los diferentes gabinetes que se formaron alrededor de ella hubo personajes destacados de las letras y del análisis de la enseñanza. Buen paradigma para los estudiantes de todo el país. Desgraciadamente, también se colaron en los regímenes de la última época, los políticos que han estado inventando planes y reformas educativas que fueron un fracaso. Dichas reformas dejaron un olor de intenciones más contra educativas, que permiten que ahora gobierne a la SEP un político muy listo pero que tiene vicios de dicción o de conocimiento que públicamente pronuncie “ler” en lugar de “leer” que hubiera sido reprobado de la primaria por el mismo Vasconcelos. O tener a un gobernador en el norte que confiesa no leer más allá de una revista de monitos lo cual se le nota cuando habla frente a universitarios y reuniones de gente más capacitada. Las últimas reformas fracasadas eran anti sindicalistas o futuristas de la política, que dejaban olvidados a los niños y a sus maestros como la materia principal de la educación. Aurelio Nuño llegó a Educación con miras políticas para quitarle lo rebelde a algunos grupos de maestros con quienes usó mano dura, pero poco convincente para aplicar con una reforma laboral una reforma educativa. Las técnicas de educación avanzan más rápido que la transformación de la dicción del titular de la SEP. No hay mucho que construir en uno o dos años más del régimen actual, salvo algunos ajustes en los programas, pero no una reforma total y estamos ante un fracaso casi completo. Hay que esperar a donde nos llevan los vientos de cambio radical en la política mundial, pero la esperanza es todavía peor. prensahg@hotmail.com
































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