De taxis


Los taxistas “regulares”, es decir los normales, los de los coches verdes (ahí a ver cuándo los cambian con la abigarrada paleta de colores y zonas que nadie alcanza a comprender), son tan ciegos, sordos y tontos, junto con los dirigentes de las centrales obreras que supuestamente los controlan, que pueden tener una oportunidad en sus narices y no verla. Ha sido el taxista común el que ha resentido el embate de las nuevas tecnologías como Uber, porque las cuotas por la renta y el pertenecer al sindicato siguen siendo las mismas, pero los ingresos se han caído estrepitosamente. Pues bien, con diciembre y sus posadas han arrancado los tradicionales operativos anti alcohol y es con ellos que los sacrificados hombres del volante pudieran tener una oportunidad para congraciarse con la clientela y ofrecer un servicio de calidad, distinto y con un beneficio real para el cliente. Imagine que afuera de cualquier antro, restaurante, centro de espectáculos o de fiestas, se instale una mini base de taxis que le ofrezca, con un precio real (no con las chiflazones de subir la cuota porque es de noche como acostumbran), llevarle y evitarle las molestias de cruzar una antialcohólica. Pero imagine también que en ese mismo lugar tengan choferes disponibles para, con un pago adicional, le trasladen también su auto hasta su casa, es decir, dos taxis a un precio de ¿uno y medio? ¿Sería difícil poner esto en una página de Internet? ¿Sería complicado publicarle en Facebook? ¿La verdad sería muy difícil poner un número de teléfono con what’s app para contratar un servicio así? ¿En dónde radicaría el secreto? En la seriedad, eficiencia, profesionalismo, precios justos, honestidad y buen trato. Con una solución a un problema real, los taxistas “normales” podrían hacer que sus antiguos clientes volteasen la mirada para volver a considerar el contratar sus servicios. Pero no, los líderes lo que quieren es la cuota rápida, el billete por delante y el dueño del taxi, apanicado por la caída en los ingresos, lo que le interesa es que le paguen la cuota. Dicen que las oportunidades las pintan calvas, ¿es que no tienen un gramo de cerebro para implementar una solución real a un problema real? ftijerin@rtvnews.com
































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