Los bonos de AMLO

Los bonos de Andrés Manuel López Obrador rumbo a la candidatura a la Presidencia del país por tercera ocasión van subiendo con la dicha para él de que está muy cerca de cumplir con su anhelo desde hace tantos años. Su alto porcentaje de simpatías se debe al numeroso tiempo en campaña como a la terrible labor de los presidentes que lo derrotaron. Vicente Fox fue la decepción de los votantes que creyeron en el cambio que prometió y que luego dijo que su promesa era sacar al PRI de Los Pinos y se dedicó a ser el mandilón número uno del país con una esposa naca y ambiciosa que era la que repartía y que soñó con ser presidente también. Un dipsómano inútil llamado Felipe Calderón, que carga en su historia además del enriquecimiento clásico, la muerte de miles de mexicanos muchos de ellos reclutados por los envenenadores con drogas y otros más inocentes en la guerra que para él no fue guerra. La peor decepción la vivimos ahora porque tras un arranque como buen negociador político, Enrique Peña Nieto siguió las indicaciones de los intereses extranjeros con las llamadas reformas estructurales y vistió su gobierno de corrupción alocada para desprestigiar más a su partido, llenarse de impopularidad sin forma de limpiar y mandar a su partido al tercer lugar de las preferencias para la elección de su sucesor. Es donde aparece la figura justiciera de El Peje o ahora conocido como AMLO que si la segunda candidatura la llenó de empresarios ahora en el nuevo intento demuestra su creencia de que sólo la gente de dinero puede gobernar al país como los panistas en su tiempo también convencieron a la población. Es más, en este nuevo intento ha sumado a algunos de los que mantuvieron al iluso de Vicente Fox en la agrupación conocida como Los Amigos de Fox traicionada por el mismo guanajuatense cuando se afianzó Martha Sahagún como la que mandaba en el gabinete. Adentrándose en las actitudes de López Obrador se advierten los cambios: la que quería meter a la cárcel a los corruptos con el salinismo a la cabeza, la segunda del mesías que pedía “amaos los unos a los otros” y la tercera la del perdón a los que gobernaron tan mal el pasado de México y su cercanía con los empresarios. Más de lo mismo es el camino neopriista de Andrés Manuel López Obrador. Así será por los siglos de los siglos. Pobre del pobre. Amén. prensahg@hotmail.com
































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