La impunidad impera

Cuando a una parte del país la sacude un fenómeno natural que siembra destrucción y muerte principalmente en zonas habitadas por nacionales muy pobres, el pueblo se vuelca a otorgar lo que puedan con ayuda de todo tipo y hay quienes prefieren donar una parte de su sueldo o sus ahorros a pesar del temor de que esos apoyos son más susceptibles de ser desviados por la ambición de quienes deberían de distribuirlos. Y el círculo es constante y en las más recientes tragedias por inundaciones y temblores se denunciaba el uso político de dinero y despensas por las mismas autoridades quienes nunca fueron castigados y así como se tejen historias de ex gobernadores que saqueaban los fondos del pueblo, en el caso de los robos de los donativos se van haciendo leyendas. Nadie sabe y nadie supo, como en los viejos cuentos de fantasmas o de crímenes. Estamos en las vísperas de las campañas para elegir a miles de funcionarios de todo tipo aún los más altos cargos públicos y la nota seleccionada en lo que llaman precampañas son los robos, las desviaciones y hasta los crímenes. Hay lodo contaminado por todos lados y los acusados aparecen como aves blancas y así nos enteramos ahora de la pérdida de millones de pesos en donativos privados a bancos, fideicomisos y otras organizaciones a los que ni siquiera es posible seguir la huella. Y súmele que los aprovechados cobran el manejo de los dineros con sueldos y gastos que hacen concluir que es muy caro administrar la ayuda a los pobres antes de que llegue a ellos. Total, se roban todo porque la impunidad impera protegiéndose unos a otros. Ya vendrán las acusaciones verbales en los mítines y hasta las promesas de campaña que a partir del último mes de este año serán cuentos para niños. Hechos en los que los tontos son los que creemos esas historias y la conclusión de que un día vendrán los superhéroes a romper las cadenas… ¿o a soltar al tigre? prensahg@hotmail.com

































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