La guerra del agua...


El desarrollo de la gran industria metropolitana de Monterrey demandó más agua y drenaje. A principios de siglo XX, el gobernador porfirista, Bernardo Reyes, libró la Primera Guerra del Agua en la entidad, trayendo empresa Canadiense para dotar a Monterrey de estos dos servicios. La Segunda Guerra del Agua, es cuando el gobernador Arturo B. de la Garza (1943-1949) pasa esos servicios que prestaban a la ciudad los canadienses, a la paraestatal de Agua y Drenaje de Monterrey y, posteriormente, en los años cincuenta, se trae agua de Mina, Nuevo León, convirtiendo ese municipio en un paisaje lunar, cuando antes en él, se sembraba caña de azúcar. Después, el gobernador Eduardo Livas Villarreal, en su sexto informe de gobierno (1967) comenta de la construcción de la presa Rodrigo Gómez “La Boca” con su planta potabilizadora. Tanto la traída de las aguas de Mina y la presa de La Boca, son las acciones que también podía definirse como Monterrey 1 y 2 o la Tercera Guerra del Agua, y en tiempos de Alfonso Martínez Domínguez, tendríamos con la presa Cerro Prieto, la Cuarta Guerra del Agua (Monterrey 3) y con la Presa El Cuchillo y la defensa de su agua contra los agricultores de Tamaulipas en el gobierno de Sócrates Rizzo, se dio la Quinta Guerra del Agua (Monterrey 4); pero de aquí en adelante, un proceso muy diferente se empezaría a conformar en una economía ficción, donde obviamente, las obras para dotar a Monterrey de más agua, serán de ficción y de alta corrupción, como fue el caso de Monterrey V, un arco hídrico que abastecería los futuros desarrollos desde el municipio de García a Juárez, con un sistema de abasto de agua desde El Cuchillo pero, que no se concretizó como se esperaba y está, en buena parte, en proyecto; posteriormente, la culminación de las fantasías políticas y la corrupción sería Monterrey VI, acueducto que se construiría desde el río Pánuco para empezar con abastecer a Monterrey de 5 M3/seg, un proyecto detenido por la presión de la Sociedad Civil y hoy, con el gobierno Bronco, se busca desarrollar en la región naranjera la presa Libertad. Así, desde Monterrey V y VI, la Guerra del Agua, dejó de ser un asunto de real atención del Estado de Nuevo León para con su pueblo, porque la fuerza de la Sociedad Civil ha estado cuestionando esa dotación de agua a la ciudad metropolitana y, de que ésta sea un problemática de vida y no de negocios o, de vil corrupción como se empezó a perfil dese el gobierno de Nati, no digamos en el de Medina y el colmo de los colmos, con la presa Libertad, que a lo mucho podría traer 1.2 M3/seg con un costo de 4,910 millones de pesos, cuando con ese dinero, se podría conseguir del Cuchillo otros 5M3/seg., además de los que ya nos llegan. La Guerra del Agua de hoy la encabeza el pueblo y no el mal gobierno ¡Órale! raurubio@gmail.com

































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