El dilema de México: elecciones democráticas o el riesgo de una dictadura
- José Luis Elizondo T.

- 7 jun 2023
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 15 jun 2023

Por José Luis Elizondo T.
Recientemente, la periodista de renombre Beatriz Pagés fue invitada de honor en el Café Político, donde compartió sus conclusiones sobre las elecciones en los estados de Coahuila y Estado de México, así como algunas tendencias políticas que vislumbra para nuestro país, basándose en su aguda percepción política.
Una de las conclusiones destacadas fue su advertencia de que si como sociedad no abordamos el conformismo y el abstencionismo en las próximas elecciones, el destino de México corre peligro. Dependerá de los mexicanos decidir si elegimos el camino de la democracia o nos resignamos a vivir bajo una dictadura. Así de grave se presenta nuestro futuro si descuidamos la participación ciudadana en los próximos comicios.
Las cifras del abstencionismo son alarmantes. En el Estado de México, menos de la mitad de los ciudadanos inscritos en la Lista Nominal de Electores acudió a votar. De esos votantes, más de tres millones respaldaron a la candidata de MORENA, lo que significa que solo uno de cada cuatro posibles electores en la entidad votó por la candidata Delfina Gómez. Como mencionó Beatriz Pagés en su interesante charla, en realidad, en ese estado no ganó MORENA; el verdadero ganador fue el abstencionismo.
¿Qué nos lleva a reflexionar sobre esto? Con tan poca participación ciudadana y una intervención abrumadora del aparato gubernamental en las elecciones, especialmente en las que se llevarán a cabo en junio de 2024, podríamos terminar con un gobierno dictatorial, similar a lo ocurrido en Nicaragua y Venezuela, donde solo cuenta la voluntad del dictador. Sería un sistema sin elecciones o con elecciones manipuladas para asegurar la victoria del candidato del sistema, lo que llevaría a la desaparición de las instituciones que actúan como contrapeso al poder ejecutivo, así como de los organismos constitucionalmente autónomos encargados de regular y supervisar el trabajo de las dependencias del gobierno federal.
Esto equivaldría a retroceder en México a la década de los cincuenta del siglo pasado. Sería como invitar al mundo a desinvertir en nuestro país y a los empresarios a trasladar sus cadenas de producción a lugares más seguros. No habría estabilidad económica, ya que el gobierno querría ser el único actor económico viable, pero un país sin empresas ni sistemas de producción no generaría los ingresos fiscales suficientes para sobrevivir.
En conclusión, el dilema de México entre la democracia y la dictadura es una llamada urgente a la acción ciudadana. El riesgo de caer en un sistema autoritario se incrementa con el conformismo y el abstencionismo en las elecciones.
Es fundamental que reconozcamos la importancia de nuestra participación activa en la vida política de nuestro país. Solo a través de una sociedad comprometida y vigilante podremos preservar y fortalecer nuestros principios democráticos, garantizando así un futuro prometedor para México, basado en la libertad, la justicia y el bienestar de todos.
Todos somos culpables
José Luis Elizondo T.
7-jun.
El pasado jueves 8 de junio, en una secundaria técnica ubicada en el norponiente de la ciudad de Monterrey, un alumno de tercer grado atacó con un arma blanca a un compañero de segundo grado durante el descanso; ambos pertenecen a diferentes pandillas que asolan ese sector de la ciudad. Esta nota circuló rápidamente en todos los medios de comunicación y a muchos nos consternó que la violencia, que diariamente se ve en las calles, ya esté traspasando los límites elementales para llegar al interior de nuestras escuelas.
Fomerrey 35, que es la colonia donde se ubica esa secundaria, es una zona conflictiva. En el caso de la agresión cometida dentro del plantel, hay un responsable, el joven agresor, pero no podemos evadir a los demás culpables, porque todos nosotros lo somos, toda la sociedad es culpable de que ese joven haya tomado la decisión de apuñalar a su compañero dentro de la escuela, empezando por el centro educativo, cuyos directivos y docentes, que de antemano conocen la zona de alto riesgo donde está enclavada la escuela, no tienen un sistema de vigilancia y revisión permanente de los conflictos que tiene el alumnado entre sí y con miembros de la comunidad. Tampoco quieren trabajar con la comunidad en la búsqueda de soluciones a sus problemas, y quizás hasta piensan que lo que hagan sus alumnos fuera de la escuela ya no es de su competencia y no es problema de la institución.
También son responsables el gobierno municipal, estatal y federal por no establecer políticas permanentes de seguridad y combate al narcotráfico efectivas, o llevar programas sociales que atiendan las necesidades de la población, o de generación de riqueza en esos sitios de alto riesgo por mencionar algunos; son culpables los medios de comunicación que hacen una apología de las series de narcotraficantes, lo que motiva a los jóvenes a tomar riesgos elevados para reclutarse con las bandas del narcotráfico. También es responsabilidad de los núcleos familiares, los cuáles en una gran parte de esa localidad son familias desintegradas, con padres con empleos precarios, aunque una buena parte de los hogares los encabeza una jefa de familia que no ve a sus hijos casi todo el día, porque sale temprano y llega muy tarde a buscar el sustento familiar.
En fin, somos todos culpables por la indiferencia o miedo con la que actuamos, cuando hemos sido testigos del rompimiento del tejido social, pero decidimos no hacer nada mientras no se toquen nuestros intereses.
Se sabe desde hace tiempo que las bandas del narcotráfico utilizan a los jóvenes de las distintas pandillas para transportar y vender drogas. Los espacios públicos como las plazas, las calles, las canchas de futbol, que antes ocupaban las familias, ahora son los centros de reunión de las pandillas, donde se consume y distribuyen drogas.
Es urgente recomponer la urdimbre del tejido social, para lograrlo se necesitan programas y acciones permanentes de las autoridades y la sociedad en conjunto. El seguir con la política de “abrazos y no balazos” además de no contar con un sustrato filosófico, jurídico ni social, ha demostrado que en lugar de resolver el problema lo está agravando y llevando al interior de las escuelas.
Las áreas de seguridad, educación, salud, trabajo, desarrollo social y las organizaciones no gubernamentales tienen que ponerse de acuerdo para aplicar los programas que sean necesarios para que Fomerrey 35, y todas las zonas conflictivas en la zona metropolitana, vuelvan a ser seguras; y que los espacios públicos sean rescatados para que los niños y jóvenes retomen la sana convivencia.
Con más y mejor seguridad para prevenir la delincuencia, con una escuela más comprometida con su entorno, sin descuidar la calidad educativa, con programas permanentes de desintoxicación, con oportunidades de empleo bien remunerado, con servicios municipales de calidad, con la intervención directa de las áreas de desarrollo social de los tres órdenes de gobierno, entre otras muchas acciones que se pueden emprender, algo se podrá recuperar de la crisis social que se vive en esas zonas marginadas y dominadas por las pandillas y el narcotráfico.
Lecciones de las elecciones
José Luis Elizondo
7-jun.
El pasado 4 domingo 4 de junio se llevaron a cabo las elecciones para gobernador en los estados de Coahuila y Estado de México; en ambos casos, los ciudadanos que salieron a votar nos dieron algunas lecciones, tanto a los partidos políticos como a todos los interesados en los procesos electorales, así como en el perfeccionamiento de nuestro sistema democrático.
Una primera lección de ambas entidades se refiere al abstencionismo reflejado y que ya es una constante en las elecciones que se celebran en nuestro país. En Coahuila ejercieron su derecho al voto el 56.4 por ciento de los ciudadanos inscritos en la Lista Nominal de Electores, mientras que, en el Estado de México, votó el 49.8 por ciento. En ambos estados la participación de los jóvenes fue escasa.
Este hecho puede interpretarse de varias maneras. La primera, es que los partidos no están motivando a los electores con las mejores propuestas ni los mejores candidatos, o candidatas. También puede significarse que los electores desconfían de los partidos políticos y de los propios políticos, o que los partidos, que tienen un financiamiento público, no destinan suficientes recursos para impulsar la cultura política y de participación entre el electorado, lo que constituye una de las tareas en las que todos están incumpliendo, o cumplen de manera parcial. En este aspecto, el INE también tiene algo de responsabilidad.
Segunda lección; los partidos no están llegando a la mayor parte de los jóvenes, quienes no sólo se muestran apáticos a participar en algún partido, ni siquiera les interesa ir a emitir su voto. Y no es por la manera de comunicarse que utilizan, a través de las redes sociales, porque todos los partidos las utilizan; más bien, creo que para los jóvenes la política es algo sucio, cuando en realidad son algunos políticos, de todos los partidos, los que son impresentables, por diversas razones, principalmente porque son exhibidos en actos de corrupción, pero la política no es sucia, al contrario, es una actividad que ayuda a resolver los problemas comunes de la sociedad.
Tercer lección, las alianzas electorales si funcionan, así lo demostró la Alianza de PAN, PRI y PRD en Coahuila y la de Morena, PT y PVEM en Estado de México; y aunque en Coahuila podía haber ganado el PRI sólo, como ha sido siempre; al sumar al PAN y al PRD le está dando un sentido de unidad política, la que será necesario reforzar si pretenden hacer un papel decoroso en la elección del 2024 donde elegiremos al próximo presidente o presidenta, 500 diputados federales y 128 senadores de la República. En Estado de México, sucedió lo contrario, si la candidata de Morena no va en alianza, se habría comprometido su triunfo.
Los demás estados donde ya no gobierna ni el PRI ni el PAN, deberían ver lo que está haciendo el PRI de Coahuila, que tiene amplia aceptación entra la población.
Morena y sus Aliados gobiernan, incluyendo al Estado de México, 23 estados del país, el PAN 5, el PRI y MC 2.
La cuarta y última lección tiene que ver con los gobernadores, porque lo que hemos visto en este sexenio es que los gobernadores de oposición se desdibujan y pierden peso en el manejo electoral de sus estados, ya que por alguna extraña razón terminan apoyando a los candidatos de Morena, como fue el caso de Alfredo del Mazo, a quien convencieron con cierta facilidad. Como premio, el sistema les da una nueva responsabilidad como embajadores en algún país o cónsules en alguna ciudad importante del mundo. De este modo le dan la espalda al partido que los llevó al poder. Por cierto, será Coahuila el único Estado que en el sexenio que viene, cumplirá cien años de ser gobernado por el PRI. Insisto, algo bueno están haciendo los priistas de esa entidad.
Para los que dan por muerto al PRI, más vale no se confíen. Desde hace 23 años han firmado su acta de defunción, pero se mantiene muy vivo y con presencia en los 32 estados de la República.





































Comentarios