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Recuerda China con tres minutos de silencio muertos por Covid

Foto del escritor: Agencia
Agencia
4 abr 2020
3 min de lectura

En honor de los 3.300 fallecidos por el coronavirus en China, hoy sábado se guardan tres minutos de silencio con motivo del festival de Qingming, el Día de los Difuntos en este país. En medio de las crecientes dudas sobre las cifras oficiales de China, que muchos creen mayores, el Gobierno ha declarado mártires a 14 sanitarios, policías y trabajadores sociales que dieron su vida en la epidemia. Entre ellos Li Wenliang, el oftalmólogo que alertó de la enfermedad y fue reprendido por la Policía.


Tras el coronavirus, algo sigue oliendo a podrido en Wuhan, y no es solo el mercado de Huanan.

Ni el desinfectante ni los tres meses que han pasado desde su cierre han acabado con las tufaradas que salen del mercado de animales de Huanan. En esta enorme lonja de dos plantas, dividida en dos naves separadas por la calle Xinhua (Nueva China), se sospecha que se originó el coronavirus en la ciudad de Wuhan, donde pudo haber mutado procedente de los murciélagos en otra especie para transmitirse al ser humano. Aunque el olor a podrido es nauseabundo, se agradece en estos días extraños que nos ha tocado vivir, ya que la pérdida de olfato es uno de los síntomas de la temida enfermedad Covid-19 provocada por el coronavirus


Por mucho que nos moleste el hedor, que se cuela tras la máscara, es señal de que no nos hemos contagiado… todavía.

Cerrado desde el 1 de enero, después de que varias decenas de sus comerciantes y empleados se infectaran, el mercado permanece vallado con paneles azules rodeados por una cinta policial. Asomando el móvil por encima, se ven sus puestos abandonados entre restos de basura, algunos de los cuales han sido tapados con una lona negra y, extrañamente, con carteles de la propaganda del Partido Comunista. Además del mal olor, seguramente por el agua estancada de las cañerías porque los animales fueron sacrificados, de su interior se escapan voces y el ruido de chorros de agua. Como se aprecia en los operarios protegidos con monos blancos que pasan de una nave a otra, siguen las tareas de desinfección y recogida de muestras en busca del supuesto origen del coronavirus, que ya ha contagiado por todo el mundo a más de un millón de personas y matado a unas 53.000.

tanto las autoridades sanitarias como diplomáticas ya están intentando cambiar la narrativa de la epidemia. Sin pruebas, insinúan que el coronavirus pudo haber surgido en otro país o dan pábulo a una teoría de la conspiración que culpa de su origen a un laboratorio militar de Estados Unidos. Aunque 49 de los 99 primeros casos del coronavirus estaban vinculados al mercado de Huanan, algunos expertos creen que son demasiados los que no tienen ninguna relación. Además, una exclusiva del periódico «South China Morning Post» aseguraba, citando haber visto documentos secretos oficiales, que los primeros enfermos de esta nueva neumonía fueron diagnosticados el 17 de noviembre fuera de dicho mercado. A tenor de algunos estudios, el coronavirus habría sido introducido en el mercado desde otro lugar, pero no se sabe si a través de animales infectados o personas ya contagiadas.

En un momento que se quedará para la Historia, y para nuestra memoria emocional, el homenaje ha sido sobrecogedor en Wuhan, «zona cero» de la epidemia donde se registraron 50.000 de los 83.000 contagiados y 2.500 víctimas mortales. Y más aún bajo su Hospital Central, donde prestaba servicio el difunto doctor Li Wenliang, el oftalmólogo que alertó en diciembre de la aparición de una nueva neumonía parecida al SARS y fue silenciado por la Policía. Fallecido a los 34 años víctima del coronavirus, que contrajo cuando practicaba una operación de cataratas, es uno de los14 mártires que el Gobierno ha declarado para recordar a todos aquellos médicos, trabajadores sociales y policías que sacrificaron su vida luchando contra la enfermedad.

Pero en China y en el resto del mundo no se olvida que fue la represión del autoritario régimen del Partido Comunista la que enterró su aviso e intentó ocultar la epidemia al principio, perdiéndose un tiempo precioso que habría cambiado el destino de la catástrofe que nos asuela.


Wuhan, «zona cero» de la epidemia donde se registraron 50.000 de los 83.000 contagiados y 2.500 víctimas mortales.


"aquel 23 de enero, el día que Wuhan fue cerrado y el mundo cambió para siempre,...

(Pablo M. Diez, enviado especial de ABC.españa)

 
 
 

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