Trump: “Que destruyan Los Ángeles, que destruyan San Diego” durante mitin en EE.UU.


Trump menciona a Los Ángeles y San Diego durante mitin
Donald Trump generó controversia el 5 de octubre de 2026, durante un mitin en Grand Island, Nebraska, mientras defendía la guerra de Estados Unidos contra Irán. Al hablar del aumento de los precios de la gasolina provocado por el conflicto, afirmó que se trataba de un costo pequeño frente a la necesidad de mantener seguro al país. Después añadió: “Que destruyan Los Ángeles, que destruyan San Diego. Es un precio muy pequeño que pagar”. El público reaccionó con aplausos.
La frase fue interpretada por críticos como una aceptación de que ciudades estadounidenses pudieran ser sacrificadas dentro del conflicto. Sin embargo, la Casa Blanca rechazó esa interpretación. Steven Cheung, director de Comunicaciones, dijo que Trump estaba señalando que las ciudades estadounidenses habrían estado amenazadas si Irán hubiera conseguido desarrollar armas nucleares.
¿Qué respondió California?
Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata de autoridades californianas. El gobernador Gavin Newsom criticó a Trump, mientras que la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, afirmó que sus comentarios podían comprometer la seguridad de la ciudad. El alcalde de San Diego, Todd Gloria, exigió una disculpa y sostuvo que su ciudad y sus habitantes no son prescindibles.
La controversia también se relaciona con el contexto político de California, un estado demócrata donde Trump mantiene una confrontación frecuente con sus autoridades. El mitin de Nebraska, además, formaba parte de actividades de campaña republicanas de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
¿Trump pidió un ataque contra California?
No hay evidencia de que Trump haya ordenado o autorizado un ataque contra Los Ángeles o San Diego. Tampoco está establecido que sus palabras respondieran a una amenaza iraní específica contra esas ciudades. Los reportes sobre sus declaraciones las sitúan dentro de su argumento de que Estados Unidos debe asumir ciertos costos económicos de la guerra para impedir que Irán desarrolle una capacidad nuclear capaz de amenazar territorio estadounidense.
La polémica, por tanto, se centra en la manera en que Trump formuló el argumento: presentó la posible destrucción de dos grandes ciudades estadounidenses como un “precio muy pequeño”, mientras que su equipo posteriormente explicó que se refería a un escenario hipotético que, según su postura, precisamente buscaba evitar. Esa diferencia entre las palabras pronunciadas y la explicación posterior es el elemento central de la controversia.
































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