El Síndrome de la soledad política

Del Síndrome de la soledad del último año no se escapa nadie en el manejo del Poder Ejecutivo y eso le está pasando al presidente Enrique Peña Nieto que en forma más repetitiva se está quejando que no hay que abusar de las críticas y debemos de aplaudir también lo bueno. La llegada de Peña a la presidencia se envolvió en una esperanza muy grande tras el viaje de la docena panista a la ultra violencia cuando las calles en el país se llenaban de sangre, se involucraba a miles de jóvenes en el uso de las drogas y la corrupción se mecía en las oficinas públicas de alto nivel. La sonrisa parecía florecer cuando el recién llegado gobierno priista logró la conjunción de las principales fuerzas políticas para firmar un pacto que concluyó en la realización de los cambios estructurales que requería México. Pero esos cambios tuvieron malos cimientos, se marcó una línea política hacia la derecha, se impulsó mal una llamada reforma educativa, la política energética hundió la economía del país, los grupos de maestros disidentes sufrieron represión, los normalistas de Ayotzinapa fueron desaparecidos y esos crímenes se cubrieron para borrar las huellas de los culpables. Los cárteles de las drogas se hicieron internacionales, hubo sociedad entre ellos y muchos funcionarios y las diferencias crecieron tanto entre los mexicanos que se inventaron membretes para explotar los fondos electorales. Muchas cosas negativas hay en las páginas del gobierno de Peña Nieto que cubren los pasos de un sexenio priista digno de mejores letras. Mucho se invirtió en la promoción del empleo y de la seguridad social, pero no se ahuyentó como debería la corrupción. La política exterior se vio titubeante y la llegada del fascismo en la Casa Blanca norteamericana puso a temblar la economía de nuestro país. El debate llegó hasta con las fuerzas militares a quienes se debe que la violencia no se haya desbordado más. Si hay que aplaudirle varias veces al gobierno de Peña Nieto, pero no lo harán miles de viudas, huérfanos y padres de los desaparecidos. Hay lágrimas que no se secan de millones de ojos que seguirán tristes toda la vida. Dejemos las cosas como están. prensahg@hotmail.com

































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