Recuerdan caso Florance Cassez; "El laberinto interminable..."


La edición de este 22 de marzo del periódico El País en su apartado América recordó el caso de la francesa Florance Cassez , detenida en México en el 2005 y liberada después en una lucha de defensa de sus abogados y la acusación del gobierno federal que puso en peligro las relaciones México-Francia .
La crónica del periodista David Marcial Pérez cuyo título es “El laberinto interminable de caso Cassez Vallarta” describe el hecho como “Uno de los casos más esperpénticos y escandalosos en la historia reciente de México mantuvo al país durante años en el foco mediático internacional,..”
Detalla que el caso inspiró decenas de libros periodísticos y hasta una obra literaria, la reciente ganadora del premio Alfaguara Una novela criminal de Jorge Volpi.
Cassez fue detenida 8 de diciembre de 2005 acusada de pertenecer a una banda de secuestradores y tras un proceso el 25 de abril del 2008 la sentenciaron a 96 años de prisión, sus abogados apelaron dicha sentencia y un Tribunal Unitario redujo la sentencia a 60 años y fue el 23 de enero de 2013 que le es otorgado un amparo y se dicta su liberación por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al encontrar inconsistencias en las declaraciones de los testigos. Ese mismo día Cassez salió de México para regresar a Francia.
El periodista describe: En 2005, la detención amañada y televisada en directo, como en un reality show, de una pareja de supuestos secuestradores, Florence Cassez e Israel Vallarta, fue tan solo la puerta de entrada a un laberinto kafkiano: primero, una investigación plagada de contradicciones e irregularidades. Y después, un conflicto diplomático París–México que se saldó en 2013 con la liberación de Cassez, ciudadana francesa, por defectos de forma en el proceso judicial.
Del resto de protagonistas, el jefe policial que urdió el montaje, Genaro García Luna, fue ascendido a secretario de Seguridad Pública y hoy vive un plácido retiro en Miami; mientras que Vallarta, 13 años después, continúa encarcelado y sin sentencia.
El 9 de diciembre 2005, la policía federal detenía a Vallarta y Cassez, 35 y 29 años, cuando salían en una furgoneta del rancho Las Chinitas, a una hora de la capital. Según el parte policial, los agentes entraron a continuación al rancho y en una de las habitaciones encontraron a tres personas que llevaban meses secuestradas. El operativo fue retransmitido en directo por las dos principales cadenas mexicanas. Un reportero de Televisa tuvo incluso tiempo y permiso para entrevistar in situ a Vallarta, inmovilizado por un policía que le tenía agarrado del cogote: “¿Usted participó en el secuestro?” “¿Cuánto le pagaron?” “¿Quiénes son las personas que tiene aquí?”
Semanas después se demostró que en realidad la pareja fue detenida un día antes y todo había sido un montaje. La farsa mediático-policial no impidió que ambos entraran en prisión. Vallarta se auto inculpó y confesó ser miembro de una banda de secuestradores, una declaración impugnada por un informe Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que certificaba que fue torturado con golpes y descargas eléctricas.
En 2006, en otro capítulo mediático del caso, Cassez había entrado por teléfono a un programa de la televisión para desmentir en vivo al entonces director de la Agencia Federal de Investigación, Genaro García Luna, quien había dirigido la detención y que a la postre acabaría reconociendo el bochornoso montaje.
Si la Suprema Corte ya ha acreditado las irregularidades del proceso, ¿por qué Israel Vallarta sigue preso, sin haber sido siquiera juzgado todavía? “13 años después, la instrucción aún no se ha cerrado por la gran cantidad de amparos y recursos que ha ido presentando la defensa. Lamentablemente existen muchos casos dilatados hasta el infinito en México, pero con la jurisprudencia de la Corte Suprema, y la constancia de tortura será difícil que el juez condene a Israel”, explica Adrián Ramírez López, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos. En noviembre del 2006 García sería premiado por el presidente Felipe Calderón ascendiéndole a secretario (ministro) de Seguridad Pública, la cabeza de la cruenta guerra contra el narco recién iniciada, una estrategia militar que sólo en el sexenio de Calderón dejó un saldo de más de 100.000 muertos. Hoy, desde un plácido retiro en Miami, García dirige varias compañías de consultoría sobre seguridad junto a antiguos excargos del FBI, la CIA o la DEA.
https://elpais.com/internacional/2018/03/22/actualidad/1521739021_242827.html

































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