Ah Caray!!! El Cartero y Yo


Estamos por celebrar el día del CARTERO , suspiro y recuerdo cuántos momentos extraordinarios viví cuando tocaba la puerta de mi casa aquí en Monterrey, eran emociones inexplicables que hoy las añoro y así las entiendo; Sí, me traía noticias de mi tía abuela, mi Tía Gabina, de allá de Hidalgo un pedazo de tierra de Tamaulipas, pasando El Tomaseño, rumbo a la Virgen de el Chorrito, mis momentos de convivencia hoy los entiendo ,eran estupendos y divertidos, afortunada de conocerla, Yo muy niña me divertía en el columpio que Mi Tío Ciro nos llegó a hacer para que me divirtiera y también mis hermanos y mis primos cuando invadíamos su casa, éramos tantos, corríamos por el solar, por la casa y de repente entrabamos a la fragua , a escondidas por supuesto porque ahí había herramientas que no debíamos tocar; según Yo ayudaba a hacer tortillas ; más tardaba mi mamá en bañarme y procurar que siempre anduviera limpia que lo que aguantaba sin disfrutar el día limpiecita, siempre andaba con la nariz empolvada de tierra , mis chonguitos mal trechos y mis CACHETITOS CHORREADOS , así pasaba la semana, los 15 días y hasta el mes; ¡ah cuantos recuerdos¡, esas diversiones que las tenía en algún puente vacacional o las mismas vacaciones escolares que cuando llegaban exigía a mis padres que fuéramos con mi tía Gabina, ella también nos contaba cuentos de brujas y apariciones; a veces los grillos me daban miedo. Pese a que era muy pero muy pequeña, esos lindos recuerdos los conservo y a veces lagrimeo; se me hacía muy lejos el tiempo de unas vacaciones a otras para regresar a Hidalgo , en esos lapsos fue cuando poco a poco fui entendiendo la función del cartero, me traía noticias de mis Tíos , tan pronto llegaban y mi Mamá me decía ya llegó la carta de Mi Tía Gabina y deja te la leo, Yo paradita muy quietecita escuchando lo que decía y siempre habían palabras para mí, siempre, siempre, no había ni una carta en la que se olvidara de mí; “salúdame a mi cachetitos chorreados y dile que aquí la espero” me mandaba decir, y cuando mi mamá le contestaba le decía , “dile que ella también es cachetitos chorreados “ y así fue que nos fuimos acercando aún más y a medida que yo iba creciendo; siempre sus cartas me hacía felices porque aparte de que mi mamá me las leía, cuando empecé Yo a leer, en mi soledad, las volvía a repasar y me imaginaba que estaba con ellos, había alguien muy lejos que me extrañaba y le decía a mi mamá, “diles a mis Tíos que los quiero mucho”. Ya grande en la prepa seguía añorando las vacaciones y cuando llegaban muchas de ellas estaban destinadas a ese viaje, a Hidalgo y seguíamos “siendo cachetitos chorreados” las dos, y seguían llegando sus cartas y también mi mamá contestaba y, pero ahora como Yo ya era grandes y escribía hacía una carta adicional y le enviaba junto a la de mi mamá ahí le decía cuánto los extrañaba. Señor Cartero, gracias por esos momentos, gracias por hacerme los días felices con la llegada de sus cartas y a mis Tíos Gracias por haber existido en mi vida.
































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