• Araceli Garza

El fin de la era Trump en medio de una crisis constitucional



José Luis Elizondo T.

Los norteamericanos, quienes presumen tener la democracia más antigua y sólida del planeta de los tiempos modernos, viven una etapa inédita en donde el cambio de gobierno presidencial, ha puesto en riesgo al sistema democrático y a sus centenarias instituciones, en medio de una crisis constitucional, provocada por el aún Presidente Trump, quien se dedicó en su primer y único mandato a dividir y polarizar a los ciudadanos norteamericanos.

Su campaña para llegar a la Casa Blanca, al igual que su gobierno, se caracterizaron por sus ataques constantes a los migrantes, a los musulmanes, a los demócratas y a cualquier grupo étnico, político o social que se interpusiera en sus planes.

Una prueba de ellos son sus recurrentes acusaciones lanzadas contra a mexicanos y latinos, al tildarlos de ladrones, asesinos y violadores para lograr su objetivo, que el Congreso le autorizara milloarias partidas para construir el muro fronterizo.

Si embargo, en las elecciones del pasado mes de noviembre, Joe Biden se alzó con el triunfo, y aunque el equipo de Trump interpuso decenas de recursos jurídicos para invalidar le elección, que el propio Trump la calificó como fraudulenta, uno a uno fueron perdiendo los juicios y solo le quedó instar a sus seguidores, el día que se instaló el Colegio Electoral en el Capitolio norteamericano, a que se presenten en tan emblemático lugar para apoyar a los legisladores republicanos, a fin de que no aprueben la victoria de Biden.

Gracias a esta acción, cientos de simpatizantes irrumpieron con tal violencia en el interior del Capitolio, por lo que fue necesario desalojarlos por la fuerza y decretar un toque de queda, que durará hasta que culmine la transición del poder

Esa escaramuza arrojó, según cifras publicadas, cuatro personas fallecidas y alrededor de media centena de detenidos, pero la consecuencia más grave fue el intento de erosionar y doblegar al Congreso estadounidense por parte del presidente.

Esta crisis constitucional dejará serias heridas al sistema democrático norteamericano. Además, constituye una clara prueba de que todo

gobernante debe propiciar la unidad nacional; porque al privilegiar un discurso de odio, de descalificación y de división, se polariza a la sociedad y se incuban odios profundos que pueden desencadenar en actos de violencia y desintegración social, como los acontecidos recientemente en el Capitolio de los Estados Unidos de América.

Esta lección la deben aprender en cabeza ajena aquellos mandatarios que han seguido sus pasos, dividiendo a la sociedad con visones maniqueistas de los buenos contra los malos y descalificando a quienes tienen diferentes opiniones y visiones del país.

Este atentado en el Capitolio nos debe mover a cuidar nuestra democracia y nuestras instituciones

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15 Segundos | Periodismo Político en Monterrey, Nuevo León.