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  • Foto del escritorFRANCISCO TIJERINA ELGUEZÁBAL

¡Ni madres!



Percepciones Francisco Tijerina Elguezabal


“Por cada nueva altura que alcanzamos, nuevos y más desconcertantes peligros nos amenazan” Arthur Miller

Me preguntaron ayer si sería capaz de subir al teleférico que anunció el aún alcalde regio Luis Donaldo Colosio y que supuestamente unirá Monterrey con San Pedro y la respuesta inmediata fue: “¡Ni madres!” ¿Cómo subirte a una góndola suspendida de un cable en un tramo de 5 kilómetros cuando no han podido reparar desde hace más de dos años el teleférico de las Grutas de García que mide apenas un kilómetro y medio? ¿Cómo encaramarte a esa cosa cuando ves un día sí y otro también que les falla el Metro? ¿Con qué confianza subir si estando en tierra las unidades de la Ecovía chocan unas con otras? ¿Cómo tener confianza si el propio Colosio fue capaz de secar la mayor parte de los árboles de las plazas públicas de la ciudad, incluida la Alameda a la que dejó tan seca como un terreno en el desierto, con todo y que presume en sus anuncios que plantó un titipuchal de árboles que nadie ha visto? Me asaltan las dudas, ¿cómo le darán mantenimiento al sistema cuando no han sido capaces de mantener funcionando un rayo láser en el Faro del Comercio? Intento encontrar una utilidad práctica al mentado proyecto del Metrocable y no puedo. No servirá como una solución de movilización de personas, pero tampoco será un atractivo turístico, a pesar de que Mauricio Fernández dice que podrían instalar restaurantes en la punta de la Loma Larga; cuestionar de recordar por qué tronó el proyecto de instalar un Cristo monumental en ese lugar. Terminas por aceptar que, al igual que muchas cosas, esta es otra ocurrencia más de Colosio, ocurrencia que se encontró olvidada en el cajón de algún escritorio del Palacio Municipal porque ni siquiera es idea original de él, pero seamos claros, ¿a poco no le cruza por la mente la posibilidad de que a mitad del viaje dos tipos armados le salgan con aquello de ”ya se la saben, saquen las carteras y los celulares y no la hagan de tos…” y ahí, ni para dónde correr.



Crónicas del Chapeados: La Boda

Percepciones Francisco Tijerina Elguezabal


“No hay borracho que trague lumbre” Dicho popular

Era un sábado como cualquiera en el “Bar Progreso”, mejor conocido como “El Chapeados”. Desde el mediodía la barra y mesas de la cantina se encontraban repletas de parroquianos que eran atendidos por Miguel Robles, uno de los dueños, y el siempre recordado Pedrito Morales Pinal. Había pasado ya la hora del dominó y el cubilete (religiosamente al mediodía) y ya comenzaba la bohemia; yo estaba en el órgano tocando y cantando algunas melodías que me pedían y de las cuales sólo interpretaba las que yo quería. A mitad de la barra se encontraba, junto con algunos amigos, el Licenciado Noel Villarreal, abogado simpatiquísimo, padre del Lic. Ernesto Villarreal Landeros y muy ducho en cuestiones laborales, a quien Sergio Robles, el otro dueño del bar, presentaba como “El Padre Noel” y el abogado remataba diciendo “Párroco de nuestra Señora del Bosque y Capellán del Trueno”, dos moteles ubicados en la carretera a Saltillo, dándote a besar un anillo que traía en su mano. Como en toda cantina, entraban y salían vendedores de distintas cosas: el dulcero, el de la lotería, un bolero y el infaltable oferente del chile piquín. Asiduo al bar, pero sólo los sábados había un hombre ya entrado en años, de pelo escaso y figura delgada que era amanerado en sus modos y que vendía chorizo que traía en una red plástica. “Chorizo… chorizo” ofrecía el amaneradito y no faltaba el albur que alguien soltaba, En eso, otro “alguien” tuvo una idea: “¿Y si aprovechando que está el Padre Noel casamos al choricero?” y entonces se hizo un silencio que duró apenas un instante, pues la cantina entera rugió en una sola voz: “¡Síííííí!”. El vendedor del chorizos, sonrojado, aceptó, pero pidió primero saber con quién lo casarían. Para esa hora ya había llegado el relevo de Pedro, Tachito, que no le cuadró al choricero y alguien propuso: “Con Julián” y nada más lo vio le brillaron los ojos y balbuceó: “¡Sí!”. Julián era un mecánico enderezador de coches que hacía unos trabajos formidables, medía como un metro 80 y tenía un cuerpo fornido y un tupido bigote entrecano con una voz como la de “El Charro Avitia” que siguiendo el juego, aceptó el casorio. Para pronto le consiguieron un velo a la novia quien no quiso soltar su red de chotizos y se colocó junto con el flamante novio en un extremo de la barra, tomados del brazo, mientras

el Padre Noel les esperaba en la esquina contraria. “Caramelo -me dijo el Padre- toque la Marcha Nupcial” y ahí te voy… a cada acorde los novios avanzaban hasta que llegaron junto al Padre quien les ordenó “hínquense” y el de los chorizos se negó: “Me caso, pero de pie, yo no me arrodillo ante nadie”. - “¡Que se hinque cabrón!” gritó el Lic. Villarreal. - “Que no”, respondió el vendedor de chorizos. Ante la negativa el Padre sacó de su cintura una escuadra chiquita, como la de Laurita Garza, y echó un tiro al aire. Julián, que ya estaba de rodillas, se escabulló debajo de una mesa, yo me puse detrás del órgano, hubo quienes saltaron la barra y cuando volvió el silencio y vimos que nada había ocurrido, nos percatamos de que el choricero había huido dejando sus productos en el suelo. Para la historia quedó en el cielo falso del bar el hueco de la bala que aún puede verse. Esa noche hubo botana gratuita de chorizo con huevo para todos en “El Chapeados”; nunca supe quién puso los huevos.



Sí, pero

Percepciones Francisco Tijerina Elguezabal

17-feb


“Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla” Stanislaw Lec

Digna de aplauso y reconocimiento la iniciativa presentada el fin de semana anterior por la bancada de Movimiento Ciudadano en el Congreso local solicitando sea descontado a los diputados cada día en los que no tuvieron sesión por falta de quórum. Los diputados naranjas o sus asesores se dieron cuenta de que su inasistencia a fin de evitar se complete el número necesario de legisladores para sesionar, como medida de presión porque no les toman protesta a dos diputados suplentes de su partido, les estaba costando imagen a los ojos de la ciudadanía y salieron a pedir el descuento salarial. Y suena bien, sí, pero no es suficiente, porque con ello no se abate el rezago legislativo y no se avanza en las soluciones que requiere Nuevo León. Haga de cuenta que usted trabaja en la cocina de un lugar en donde venden tacos y llega puntual a su hora de entrada y empieza a chambear, pero cuando llega el momento de hacer los de picadillo usted de pronto se detiene y se sale de la cocina, porque a usted no le gustan o simplemente no quiere hacerlos, pero no se va, sigue ahí y con su actitud detiene todo el proceso. ¿Será suficiente con que le descuenten el día? ¿Habrá que descontarles el día o las horas también a sus compañeros que no pudieron hacer los de picadillo por su inasistencia momentánea? Las leyes laborales son claras y después de cuatro faltas injustificadas el empleador tiene derecho de rescindir el contrato del trabajador sin otorgarle una liquidación, simplemente su finiquito. ¿Podrían entonces luego de cuatro inasistencias al pleno mandar llamar a los suplentes de quienes van pero no quieren entrar a sesionar? Los argumentos esgrimidos por los emecistas para reventar las sesiones no parecen suficientes porque no atienden a ninguna ley o Reglamento; su inconformidad debe pelearse por otras vías, descontarles el sueldo no es solución. Y a todo esto, ¿a usted le gustan los tacos de picadillo?


Apuesta


Percepciones Francisco Tijerina Elguezabal


“La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte” Carl Zuckmayer

Las elecciones del próximo 2 de junio en Nuevo León no serán sólo una evaluación de medio sexenio para Samuel García y Movimiento Ciudadano, sino el punto de quiebre que marcará el rumbo de la segunda parte del sexenio del emecista. De ahí que todo en relación con los comicios cobre interés especial, incluida la elección de los diputados federales, porque un buen candidato puede “jalar” votos al ámbito local, igual que uno malo puede retirarlos. La atención de los naranjas debería estar centrada en ganar el mayor número de posiciones en el Congreso local así como en las alcaldías, pero reitero, contar con buenos candidatos a las diputaciones federales es un ingrediente adicional, ya que harán campaña juntos y tener buenos perfiles siempre resulta de ayuda. Por eso extraña la selección que han dado a conocer de sus aspirantes entre los que no aparecen perfiles ganadores; el único rescatable del listado es, por su experiencia y proyección es Aldo Fasci, pero los demás son una apuesta al aire. ¿Será el papá de Debanhi Escobar un torbellino en las urnas? Sinceramente no lo creo y me parece que es más un lastre que un activo. Los tiempos famosos de Brenda Bezares y Paola Longoria pasaron hace mucho y hoy apenas se les recuerda, ¿qué van a ofrecer y cuántos votos pueden atraer para el partido naranja? Los logros de Javier González, Iraís Reyes, Raúl Lozano, Mauricio Zavala, Laura Paula López o Marco González no se aprecian suficientes como para tener un hándicap favorable para su causa, por lo que deberán hacer un enorme esfuerzo para convencer a los votantes de cruzar su nombre en las boletas. Así, le están dejando toda la responsabilidad del voto naranja a unos cuantos, entiéndase Mariana Rodríguez, Luis Donaldo Colosio, Martha Herrera y algún otro aspirante a una alcaldía que salga por ahí, pero obvio, ellos se preocuparán por sus propios procesos, no por los demás. Falta aún ver la alineación que propondrán para el Congreso Local, pero de seguir la misma tendencia de no tener excelentes perfiles y mantener la apuesta centrada en lo que ocurra en

la campaña, estarán como el jugador que en la mesa se juega todo a una carta, a un ganar o perder, con fuertes probabilidades de lo último.

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